miércoles, 20 de abril de 2016

Historia de la felicidad.

Historia de la Felicidad

 

La felicidad es un tema de preocupación recurrente en nuestro tiempo, hace algunos días entrevistaban a una joven madre y actriz, le preguntaron qué deseaba para su pequeño hijo y sin pensarlo dijo: “Criarlo para que sea feliz”. Aunque pocas veces reflexionamos acerca de la idea de la felicidad existen aproximaciones coloquiales que muerden el tema, como por ejemplo: Cada quien tiene que ser feliz a su manera, o la que sostiene que, la felicidad se da a ratos, a pedacitos, por lo que la felicidad es simplemente un momento pasajero.
Mi intención en las próximas líneas es revisar cómo la cultura ha tomado el tema de la felicidad, desde Cristo hasta nuestros días, para abordar si es posible en una sociedad centrada en la personalidad llegar a ser felices.
Ahora bien, aunque la Filosofía Griega tuvo una idea de la felicidad aparejada a la virtud y Epicuro fue más recatado de lo que actualmente pensamos, a los fines de simplificar la imagen que deseo transmitir he omitido el análisis de la felicidad durante la Grecia clásica, para proceder a dividir la felicidad en tres (3) grandes períodos, los dos primeros retrospectivos, a saber: La época del Cordero y la época del Búho y el último, como una premonición, la época del Unicornio.
 CLASES DE FELICIDAD. 
Algunos nos preocupamos por el bienestar de los niños. Queremos que estén bien, que tengan lo mejor, que crezcan felices, que tengan una buena educación… y es posible que en este intento, sin querer, pese más la inercia del “siempre se ha hecho así”.
El objetivo final de la educación no es la acumulación sistemática de conocimientos, sino la preparación para la vida. Por ello, ya conoces mi opinión: Las emociones sí importan.
Sabemos que el cariño puede acelerar el crecimiento del cerebro… las investigaciones nos muestran que el afecto es un instrumento enormemente poderoso en el desarrollo cerebral y cognitivo de los niños.
También sabemos que el entorno directo del niño —especialmente la familia— es determinante en su futuro profesional y personal, tal y como han demostrado los estudios de James Heckman, premio Nobel de Economía del 2000.
Si las emociones importan… deberíamos aprender a reconocerlas y a gestionarlas.
CLASES DE FELICIDAD
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La buena educación debe mostrar
el camino a la felicidad
No hemos sido educados para conectar con nuestro mundo emocional, pero la educación debe cambiar.
“La educación está aún en una etapa pre-científica”, según señala la OCDE en su informe “Hacia una nueva ciencia del aprendizaje”. Y es que la educación funciona como ha funcionado durante siglos y toca incorporar los avances científicos a las aulas.
Uno de los cambios que debería introducir la educación es enseñar a los niños a ser felices. Algo así como incluir “clases de felicidad”.
Algunos centros educativos ya han introducido las “clases de felicidad”. Wellington College introdujo una clase sobre la felicidad, en la que profesores especializados ayudan a los alumnos a fijarse objetivos vitales positivos, a sobrellevar la tensión del día a día y promueven debates sobre las emociones.
El profesor Richard Layard, experto en felicidad de la London School of Economics participó este año en World Innovation Summit en Doha, donde señaló que la educación debe dar tanta importancia a los conocimientos para vivir como la que se da a saber leer y escribir. Y afirmó que los niños felices tienen más éxito y obtienen mejores resultados en su vida.
FELICIDAD-INED21
El afecto, enormemente poderoso en el
desarrollo cerebral y cognitivo 
He descubierto recientemente a una experta maravillosa en felicidad: Sonja Lyubomirsky, profesora de Psicología de la Universidad de California y autora del libro “La ciencia de la felicidad”. Ella expone que “la felicidad cuesta trabajo”. Sus trabajos de investigación han demostrado que las personas que se esfuerzan por ser más optimistas y agradecidas son más felices. Conseguir la felicidad requiere hacer un esfuerzo para conseguirla.
Saber matemáticas es importante, nadie lo duda… pero ¿no es importante saber ser feliz?
Debemos desprendernos de prejuicios y reconocer la importancia de educar para la felicidad. Porque sabemos que la felicidad no es un algo fortuito o aleatorio, sino que es algo que cada persona debe construir. Si queremos lo mejor para los niños, no podemos olvidarnos de darles herramientas para que sean felices, porque
La felicidad NO es un regalo, la felicidad es…
una conquista

LA FELICIDAD SEGÚN FREUD Y SEGÚN SANTO TOMÁS DE AQUINO


FUENTE: SOCIEDAD TOMISTA ARGENTINA


Santo Tomás analiza el tema de los distintos objetos en los que la gente pone, equivocadamente, la felicidad. Pero muestra también en qué radica la verdadera bienaventuranza.
Freud rechaza los principios evangélicos que fundamentan la cultura cristiana, y por eso quiere imponer un cambio radical en ella. El centro del problema es la felicidad que, para el fundador del psicoanálisis, consiste en el principio del placer por el que debe regirse toda la conducta humana. Santo Tomás analiza el tema de los distintos objetos en los que la gente pone, equivocadamente, la felicidad. Pero muestra también en qué radica la verdadera bienaventuranza. La enfermedad del hombre es la infelicidad, a la que llega por ignorancia o por rechazo de su verdadero bien, el fin último al que debe dirigir sus conductas, y en el cual consiste la santidad. 
Si bien desde el punto de vista filosófico el pensamiento psicoanalítico (Freudiano) es muy elemental, no podemos desconocer el desproporcionado éxito que ha alcanzado en la cultura contemporánea; y, en parte, gracias a la difusión dada por los mismos cristianos con su enseñanza en los ámbitos académicos, sobre todo en aquellos a los que se les reconoce autoridad por ser católicos.
Pero más allá de sus graves errores y de su inexplicable triunfo en gran parte del
mundo occidental y cristiano, no podemos dejar de considerarlo un paradigma en cuanto a la
gran ignorancia del hombre actual sobre su fin último y el objeto de la felicidad.
Explica Santo Tomás que el concepto de fin tiene dos sentidos: uno, el objeto mismo que deseamos alcanzar, que es Dios, y otro que se refiere a la posesión, uso o fruición de lo que se desea.(22) La bienaventuranza es la perfección última del hombre, una operación por la que se une la mente con Dios, y es una, contínua y sempiterna.
Pero no sólo existen los hombres que equivocan el camino por ignorancia, también vemos a muchos que –conservando vestigios de la cultura cristiana– conocen el fin último del
hombre, saben que reside en la contemplación de Dios, pero viven “como si” no lo supieran.

Ponen sus afanes en cosas terrenales, y buscan con enmascarada vehemencia la felicidad en
bienes creados. Se dispersan en el activismo de la vida moderna o se concentran para lograr
sus fines aparentes.
Las consecuencias son tanto o más graves que las que acontecen en los ignorantes, porque escinden profundamente su personalidad (que es causa de patologías psíquicas) y, como dice Santo Tomás, el hombre se entristece por no tener unidad, porque “el bien de cada ser consiste en cierta unidad, por lo mismo que cada ser tiene en sí unidos los elementos constitutivos de su perfección. (...) De ahí que todos naturalmente apetezcan la unidad,”.(28)
Y es así como nos encontramos con cristianos apesadumbrados, tristes, frustrados, sumidos en ‘incomprensibles’ angustias, atemorizados por la posible pérdida de bienes terrenos en los que han puesto sus esperanzas.
Los bienes mundanos no deben impedir el orden a la felicidad perfecta. Dice e Angélico que “no es lícito esperar bien alguno como último fin, fuera de la bienaventuranza eterna, sino sólo como ordenado a este fin de la santidad,”(29) Porque entonces surge el temor mundano, que es malo, pues nace del amor mundano, el cual teme perder lo temporal que ama, y que realmente –al no poder durar para siempre– algún día perderá.
Para vencer la ignorancia y mover los corazones vino Cristo, y la cultura europea –que
niega sus raíces– ha tenido un papel muy importante en la historia de la Evangelización.
Ahora, nuestra cultura está enferma (bien llamada “cultura de la muerte”); los hombres están enfermos, y no sólo de un leve ‘malestar’, han perdido el uso de la razón. Y vemos que la raíz más profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios (31), pues sólo la fe es la fuerza purificadora de la razón(32).
Decía S.S. Juan Pablo II que el hombre “es al mismo tiempo hijo y padre de la cultura
a la que pertenece.”(33) Por eso frente a la infelicidad, la enfermedad que aqueja a gran cantidad de personas de nuestra época, tenemos una grave responsabilidad. Hay que “hacer todo lo que está en nuestras manos con las capacidades que tenemos, es la tarea que mantiene siempre activo al siervo bueno de Jesucristo: “Nos apremia el amor de Cristo” (2 Co 5,14)”.(34)


vive siempre la vida como si fuera el ultimo segundo de tu vida. la vida es muy corta,
La felicidad esta puesta en Dios vívela hoy , y el controla  nuestra vida.
MUJER FELIZ .
Esto de ser felices es una opción que cada quien toma en su vida por eso hoy les traemos unas imágenes de mujeres que manifiestan con muchas frases este estado que es la mejor elección que podemos hacer para disfrutar todos los momentos de la mejor manera ya que es mas bonito vivir la vida feliz y de forma positiva.
Debemos de empezar por aceptar nuestro físico y cambiar las cosas que podemos como por ejemplo si alguien esta pasado de peso sabe que eso es malo para la salud y no querrá seguir haciéndole daño a su cuerpo no significa que se va a estancar ahí y va a decir me acepto como soy pues lo correcto es cuidarse de ahí los demás rasgos físicos que traemos por naturaleza es que debemos aceptar y saber que somos muy importantes.


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